Problemas habituales de las puertas correderas y cómo solucionarlos

Hemos hecho una inversión en nuestra puerta corredera para traer la seguridad y comodidad que aporta a nuestra casa. ¿Qué hacemos ahora para mantenerla en buen estado y prevenir los problemas? ¿Cómo los solucionamos si ya han ocurrido? Vamos a hablar de los problemas que pueden surgir con este tipo de puerta, de su mantenimiento para evitar que surjan y de cómo solucionarlos en el caso de que aparezcan.

Acumulación de suciedad

Uno de los problemas más comunes es que se acumule suciedad en ciertas partes de la puerta. La zona más propensa a esto suele ser la guía, donde llegan incluso a proliferar plantas y se favorece la corrosión. Esto hace que se frene la puerta y se fuerce el motor, lo que puede ocasionar averías.

Es importante mantener esa zona limpia, barriéndola regularmente, quitando la tierra y demás obstáculos que aparezcan. De esta forma le facilitamos el trabajo al motor de la puerta.

Componentes desgastados o rotos

Las puertas correderas están funcionando a diario y expuestas a los diferentes factores climatológicos, esto poco a poco produce un desgaste en sus componentes.

Es importante realizar revisiones periódicamente para detectar si algún componente está en mal estado, ya que si no lo vemos a tiempo es posible que se produzca una avería mayor. Si es necesario realizar algún cambio es recomendable que lo realice un especialista, del mismo modo contratar una revisión periódica nos puede ahorrar averías graves en un futuro.

Oxidación

La oxidación es un gran enemigo de los componentes metálicos. Además de disminuir la vida útil de nuestra puerta, es un problema estético que deteriora visualmente nuestra puerta.

En el momento que se detecta un punto de oxidación hay que solucionarlo, ya que si se extiende puede que tengamos que cambiar la parte afectada de la puerta. Para tratar la oxidación, lo primero que se debe de hacer es lijar la zona hasta que el óxido sea retirado por completo. Después se debe tratar con anti óxido y una pintura de esmalte sintético.

Teniendo en cuenta estos tres puntos y estando atentos a las posibles averías, podremos alargar la vida útil de nuestra puerta y disfrutar durante un periodo mayor de sus funcionalidades.